Cuando Ayudar No Es Cómodo
"Cachorros, ¡al cuartel general!"
"¡Ryder nos necesita!"
Si eso te suena familiar, ¡puede que tengas niños en casa! A mis hijos les ha encantado el programa Patrulla Canina (Paw Patrol en inglés) desde que mi hijo mayor era muy pequeño, y a los más pequeños también les ha gustado. De hecho, ¡este programa infantil lleva en nuestra casa unos once años a estas alturas!
Patrulla Canina trata sobre un grupo de cachorros que conducen vehículos de rescate y ayudan a la gente de su pueblo. En cada episodio alguien se enfrenta a un problema, desde un atasco vehicular hasta un gatito atrapado en un árbol, y los cachorros se ponen en acción para ayudar.
Al principio de cada episodio, sin importar lo que estén haciendo los cachorros, juegando, relajándose o incluso durmiendo la siesta, cuando Ryder (el líder de la Patrulla Canina) llama, responden inmediatamente gritando: "¡Ryder nos necesita!" En cuestión de segundos corren hacia el cuartel general, listos para ayudar.
Tengo que admitir que no siempre estoy tan dispuesto a levantarme de lo que estoy haciendo para ayudar a alguien más.
En 1ra Samuel 25, conocemos a alguien que estuvo dispuesto a intervenir, incluso cuando era incómodo y potencialmente peligroso.
La historia transcurre mientras David, ya ungido como futuro rey de Israel, sigue viviendo como fugitivo en la naturaleza porque el rey Saúl intenta matarle. Durante ese tiempo, David y sus hombres acampaban cerca de los rebaños de un hombre adinerado llamado Nabal en la región del Carmelo. En el antiguo Cercano Oriente, los grandes rebaños eran vulnerables al robo y al ataque, pero los hombres de David actuaban como una especie de presencia protectora. Los pastores de Nabal testificaron que los hombres de David los habían tratado bien y habían sido "un muro protector para nosotros tanto de noche como de día" (1raSamuel 25:16).
Cuando llegó el tiempo de esquilar ovejas, una época de celebración y banquetes, David envió mensajeros a Nabal con una petición respetuosa. Le recordó a Nabal que sus hombres habían protegido a los pastores y le preguntó si podría compartir algunas provisiones con ellos.
En lugar de responder con gratitud, Nabal respondió con arrogancia y desprecio. Insultó a David y lo desestimó como un simple sirviente fugitivo (1ra Samuel 25:10-11). En una cultura donde el honor y la hospitalidad eran profundamente valorados, esto era una ofensa grave. Cuando David escuchó la respuesta de Nabal, se enfureció. Ordenó a sus hombres que tomaran las espadas y partieran con la intención de destruir a Nabal y a toda su casa.
Pero alguien más escuchó lo que había pasado.
Uno de los sirvientes corrió a contárselo a Abigail, la esposa de Nabal. Las Escrituras describen a Abigail como "inteligente y hermosa", mientras que Nabal es descrito como duro y mal portado (1ra Samuel 25:3). Reconociendo el peligro de inmediato, Abigail actuó rápida y decidida. Sin decírselo a su marido, reunió un generoso regalo de comida – pan, vino, ovejas, grano asado, pasas e higos – y los cargó en burros.
Luego salió a encontrarse con David.
Cuando Abigail finalmente lo encontró, demostró una humildad y sabiduría notables. Cayó ante David y asumió la responsabilidad, suplicándole que no derramara sangre por venganza. Abigail le recordó a David que el Señor le había prometido una casa duradera y que algún día sería rey de Israel. Ella le instó a no manchar ese futuro tomando en sus propias manos los asuntos de justicia (1ra Samuel 25:28–31).
En otras palabras, Abigail ayudó a David a recordar quién era y qué le había llamado Dios a ser.
Su valiente intervención funcionó. David reconoció de inmediato que Dios había usado a Abigail para evitar que cometiera un terrible error. Alabó su sabiduría y dio gracias a Dios por enviarla a interceptarle (1ra Samuel 25:32–34). Porque Abigail intervino en el momento justo, se salvó toda una casa.
La historia de Abigail nos recuerda lo poderosa que puede ser la disposición de una persona a actuar.
Habría sido más fácil para Abigail esperar que el problema desapareciera. O quizá, podría haberse escapado y dejar que Nabal sufriera las consecuencias que se avecinaban por sus actos. En cambio, se metió en una situación tensa y peligrosa. Utilizó sus recursos, su sabiduría y su valor para proteger a los demás y prevenir la violencia.
A veces Dios nos da oportunidades para ayudar a alguien que lo necesita. A menudo esos momentos llegan cuando estamos ocupados, cómodos o concentrados en otra cosa. Ayudar a alguien puede requerir tiempo, energía, humildad o incluso riesgo. Sin embargo, a lo largo de las Escrituras vemos que Dios actúa frecuentemente a través de personas comunes que están dispuestas a dar un paso adelante en el momento adecuado.
A diferencia de los cachorros de la Patrulla Canina, puede que no nos levantemos siempre con entusiasmo inmediato. Pero el ejemplo de Abigail nos anima a prestar atención a las necesidades que nos rodean y a actuar con valentía y sabiduría cuando surja la oportunidad.
Cuando alguien necesita ayuda, ánimo o protección, que seamos el tipo de personas que estén listas para responder. A veces, intervenir en el momento adecuado puede marcar la diferencia.
Escrito por Hannah, staff de Life in Messiah
¿Cómo nos ayuda el contraste de personalidad entre Nabal y Abigail a entender el impacto del carácter en los demás?
¿Recuerdas alguna ocasión en la que tuviste la oportunidad de ayudar a alguien, pero que fue incómoda o arriesgada? ¿Cómo respondiste?
¿Cómo podríamos aplicar el ejemplo de Abigail en nuestras propias vidas hoy, de formas grandes o pequeñas?

